viernes, 4 de diciembre de 2015

TARTESOS EL REINO PERDIDO




El núcleo original de la cultura tartesia comprende aproximadamente el territorio de las actuales provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz. Dos áreas especialmente importantes fueron los centros mineros de los ríos Tinto y Odiel y la llanura agropecuaria del Guadalquivir. Estas eran las zonas más intensamente pobladas y desde ellas la influencia tartesia se extendería durante el Bronce final y la Primera edad del hierro por buena parte del resto de Andalucía y Extremadura, así como el Algarve y el Alentejo portugueses.


Los primeros poblados tartésicos datan de esta etapa final del Bronce. Están compuestos por casas de planta ovalada o circular, construidos sin una organización espacial definida. Se situaban en lugares estratégicos donde dominaban los caminos terrestres y los recursos agrícolas y mineros de la región.
La sociedad se fue estratificando, concentrándose el poder en unas élites militares cuya evidencia arqueológica son las estelas de guerrero. Sobre el 800 a. C. se advierten los primeros influjos tartésicos en Andalucía oriental además de intensificarse la explotación de plata a gran escala en la zona de Río Tinto.

Ya en la Edad del Hierro, coincide con el apogeo socio-cultural y construcción de murallas en algunos poblados como Tejada la Vieja. La fundación de los enclaves comerciales fenicios provocó un proceso de aculturación y adopción de técnicas como el torno de alfarero, las técnicas de filigrana y granulado en orfebrería, así como el gusto por los modelos suntuarios orientales. También en el mundo funerario se impuso la incineración sobre la inhumación. La llegada de los fenicios y su establecimiento en Gadir (actual Cádiz), tal vez estimuló su proyección sobre las tierras y ciudades del entorno, la intensificación de la explotación de las minas de cobre y plata (Tartessos se convirtió en el principal proveedor de bronce y plata del Mediterráneo), así como la navegación hasta las islas Casitérides (las Islas Británicas), de donde importaron parte del estaño necesario para la producción de bronce.



Solo se poseen informaciones de un único monarca histórico, Argantonio, gracias a los escritos griegos. Entorno al año 600 a.C. los griegos focenses establecen relaciones comerciales con Tartesos, el avance de los persas sobre las ciudades griegas de Asia, hizo que Argantonio invitara a los focenses a asentarse en su reino, les dio 1.500 kilos de plata para la fortificación de su ciudad que, finalmente cayó. En la batalla de Alalia (535 a.C., Córcega) los griegos fueron derrotados por una coalición formada por cartagineses y etruscos, por lo que Tartessos se quedó sin un importante aliado comercial.

A finales del siglo VII a.C. y coincidiendo con la llegada de las primeras cerámicas griegas, en la región de Huelva se redujo la producción de plata y se abandonaron los centros metalúrgicos. En la segunda mitad del siguiente siglo Huelva entró en decadencia, el comercio y las importaciones fenicias se redujeron drásticamente, desapareciendo las tumbas principescas del valle del Guadalquivir. Tartessos desapareció abruptamente de la historia los centros de poder político-económico se desplazaron hacia la periferia del área tartésica, concentrándose en oppida como Carmona o Cástulo, que darían lugar a los estados iberos.



Algunos yacimientos importantes que se podrían considerar tartésicos son:
    La Aliseda
    Asta Regia
    Cancho Roano
    El Carambolo
    Cerro Salomón
    La necrópolis de la Joya, en la ciudad de Huelva
    Tejada la Vieja



Cerro Salomón fue un poblado minero establecido en el siglo VII a. C. en la cabecera del Río Tinto. En él se han encontrado herramientas mineras, lámparas, fuelles y crisoles. Sus habitantes extraían oro, plata y cobre, fundían el mineral y lo enviaban río abajo hasta Onuba (Huelva). Este puerto tartesio funcionaba como el centro de una red de asentamientos y en él también se realizaban actividades metalúrgicas. Otros asentamientos dedicados a la metalurgia y localizados en la cercanía de las minas serían San Bartolomé de Almonte y Peñalosa.
Tejada la Vieja está situada en el municipio onubense de Escacena del Campo y estuvo habitada entre los siglos VIII y IV a. C. Controlaba la ruta que se utilizaba para llevar los minerales obtenidos en las minas de Aznalcóllar al puerto de Gadir. Se conserva bien el perímetro amurallado y las estructuras de las viviendas.



La base fundamental de la riqueza de Tartessos fue la metalurgia y la exportación de los minerales de oro, plata, cobre, estaño, hierro y plomo. El oro abundaba en los ríos del sur y oeste peninsular. La plata en Huelva y el curso alto del Guadalquivir. El cobre y el estaño lo obtenían del occidente peninsular y británico. La metalurgia del hierro debió ser introducida por los fenicios, que la conocían gracias a sus relaciones con los hititas. Los centros metalúrgicos no solo estaban cerca de las áreas mineras, sino que aparecen repartidos por todo el territorio.

Las rutas comerciales fueron un factor clave para la economía tartésica. Sus barcos navegaban por el Atlántico hasta las actuales islas británicas y remontaban una buena parte del curso de los ríos Tartessos (Guadalquivir) y Anas (Guadiana). Utilizaban asimismo rutas terrestres que llegaban al Tajo y al centro de la meseta. Por todas ellas circulaban los lingotes metálicos que después se exportaban al Oriente Próximo a través de los mercaderes fenicios y griegos. Los principales beneficiarios de este comercio fueron los mercaderes, pero también las élites locales, que fomentaron el proceso de aculturación y el aumento de la jerarquización social. Este trueque fue muy importante, ya que facilitó el intercambio de aspectos culturales y religiosos.

La agricultura, la ganadería y la pesca eran también muy importantes. Se especializaron sobre todo en el cultivo de cereales, usando las técnicas importadas de los fenicios.

La primera referencia que se ha querido ver de Tartessos procede de su identificación con el nombre Tarshish que aparece mencionado en la Biblia.



En Tartessos se fabricaron abundantes objetos de metal que, por un lado, tenían influencia oriental, pero también una gran originalidad. En bronce destacan las jarras picudas de forma piriforme. También se crearon asadores de más de un metro de longitud, fíbulas del tipo de codo o placas de cinturón con garfios; mención aparte merece el Bronce Carriazo, que representa a la diosa Astarté.




De bronce o plata se elaboraban aguamaniles de forma circular con dos asas, elemento totalmente autóctono. La orfebrería en plata era muy abundante. De origen autóctono es la técnica de embutido de metales que se realizaba con oro, plata o cobre. Los fenicios introducirían las técnicas del granulado y la soldadura. Los mejores ejemplos del nivel alcanzado por la joyería tartésica son las piezas correspondientes a los tesoros de Aliseda, el Carambolo y el cortijo de Ébora: pectorales, cinturones, diademas, brazaletes o pendientes, todo ello elaborado con oro macizo. También se encontraron unos candelabros de oro en Lebrija, que han sido interpretados como elementos rituales pertenecientes a algún templo, que quizás imitaran a los incensarios orientales.


En marfil y hueso se fabricaron cajitas o arquetas de lujo para guardar perfumes o ungüentos. Con las conchas se hicieron objetos de tocador labrados. La cerámica incluye piezas lisas, espatuladas, bruñidas o decoradas, pero siempre fabricadas a mano. Esta cerámica local coexistió con las importaciones orientales fabricadas con torno rápido, de pequeño tamaño y alta calidad, que también serían imitadas por los alfareros tartesios.

También importaron de los talleres orientales o gaditanos artículos de prestigio manufacturados con marfil, oro y plata, vidrio tallado, jarros de bronce, estatuillas de este metal dedicadas a Astarté, aríbalos y alabastrones conteniendo esencias y cosméticos, tejidos, collares, cuentas de vidrio y baratijas.

Hay muy pocos datos, pero se supone que, al igual que el resto de los pueblos del Mediterráneo, era también una religión politeísta. Se cree que pudieron adorar a una diosa producto de la aculturación de los fenicios, Astarté o Potnia. Pudo haber una divinidad fenicia masculina, Baal o Melkart. Se han encontrado santuarios de estilo fenicio en el yacimiento de Castulo (Linares, Jaén). Se han hallado exvotos en diversos puntos de Andalucía.


Algunos asentamientos importantes de la costa fueron Asta Regia, Nabrissa, Onoba y Ossonoba, mientras que en el interior se destacan Carmona, Carambolo, Sevilla, Tejada la Vieja y Setefilla.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

PREHISTORIA DE ANDALUCIA II (Edad de los Metáles)


.-Edad de los Metales

Durante la Edad de los Metales se caracteriza por el invento de la fundición de los metales, que fue introducido en Andalucía por pueblos del Mediterráneo oriental. La introducción de los metales en la tecnología supuso un importante avance en la fabricación de herramientas para la labranza, caza y pesca, así como para la guerra. La especialización en las herramientas fue tal que se llegó a la división en el trabajo, favorecida por el excedente de producción en la agricultura, y que provocaría la primera estratificación social en distintos grupos. Otro de los cambios importantes producidos en este período fue el desarrollo del transporte y el comercio, debido a la localización de los yacimientos metálicos y a su transporte hacia las zonas del arco levantino mediterráneo. El Mediterráneo se convirtió en el eje principal de comercio lo que provocó una intensificación de todo tipo de relaciones y una irradiación más rápida de los avances técnicos y los intercambios culturales que precipitará la entrada de Andalucía en la fase protohistórica.

La Edad de los Metales suele dividirse en tres etapas, utilizando como nomenclatura el nombre del metal utilizado en cada una de esas fases: La Edad de Cobre, la Edad de Bronce y la Edad del Hierro. En Andalucía durante la Edad de Cobre se desarrollaron una serie de importantes culturas como son la Cultura megalítica, la de Los Millares, la del Vaso Campaniforme, la de El Argar. En el Hierro, con la llegada de los pueblos colonizadores, se desarrolló la importante civilización de Tartessos, con la que Andalucía entró en la Protohistoria.

.- Megalítismo

El término megalitismo procede de las palabras griegas mega (μεγας), grande y lithos (λιθος), piedra. Aunque el concepto es muy amplio algunos autores denominan megalitismo al fenómeno cultural focalizado en el Mediterráneo occidental y la Europa atlántica, que se inicia desde finales del Neolítico y dura hasta la Edad del Bronce, caracterizado por la realización de diversas construcciones arquitectónicas hechas con grandes bloques de piedra escasamente desbastados denominados megalitos.

Grandes monumentos megalíticos se hallan diseminados por buena parte de Europa occidental, pero los focos más importantes se encuentran en Bretaña, sur de Inglaterra e Irlanda, y sur de España y Portugal.

Este fenómeno se identifica esencialmente con la construcción de tumbas monumentales del tipo dolmen (en bretón mesa de piedra), en cuyo interior se fueron enterrando sucesivamente a los fallecidos de un grupo humano, apartándose cuidadosamente los huesos de los anteriores difuntos (enterramientos colectivos). Los dólmenes pueden ser simples o de corredor, en galería, o cistas, y la mayoría estuvieron inicialmente cubiertos por un túmulo de tierra o piedras, que actualmente suele haber desaparecido en su mayor parte.
El fenómeno megalítico solamente se explica en el marco de los cambios producidos a raíz de la neolitización del occidente europeo. Estos cambios de carácter económico y social, fueron consecuencia del paso de una economía depredadora, basadas en la caza y la recolección, a otra productora, basada en la agricultura y la ganadería. Las poblaciones afectadas comenzaron a considerar la tierra en la que vivían y de la que se nutrían como propia. La acumulación de excedentes y la necesidad de una organización mayor provocó la aparición de sociedades segmentarias (o tribus), y posteriormente, de las primeras jefaturas. Estas sociedades (más complejas que las bandas paleolíticas) fueron, bajo la tutela de los chamanes (que detentaban el poder espiritual y simbólico), las responsables de la construcción de tales obras.

Este proceso se puede observar al realizar una lectura sociológica de los enterramientos: los enterramientos colectivos sin claras diferenciaciones son interpretados como propios de sociedades segmentarias más o menos igualitarias y lideradas por grandes hombres, mientras que los que registran agrupaciones y ajuares desiguales corresponderían a sociedades jerarquizadas dirigidas por un jefe.

Los monumentos megalíticos han sido interpretados como centros simbólicos y/o rituales de las poblaciones de su entorno, de las cuales hay muy pocos datos: unas pocas cabañas dispersas de madera o piedra, acumulaciones de sílex, fosas y hogares.

Las distintas interpretaciones de las posibles funciones ideológicas giran alrededor de su utilización como elementos de equilibrio social, de delimitación territorial, de prestigio y/o de poder de la comunidad, remarcándose la identificación de sus constructores con la tierra en la que estaban enterrados sus antepasados, lo que les otorgaría el derecho a trabajarla. Con el fortalecimiento de las jefaturas y la consecuente jerarquización social, que coincide con el auge de la metalurgia, se fue cambiando hacia un modelo en el que primaba lo individual sobre lo colectivo: los megalitos dieron paso a los enterramientos individuales.

Ciertos autores postulan que hay una conexión astronómica en muchos monumentos megalíticos. Consideran que su disposición está orientada según los ciclos celestes. Señalando solsticios, equinoccios, u otros acontecimientos anuales mediante la sombra o iluminación de alguna parte de los megalitos. Es cierto que las sociedades neolíticas poseían conocimientos astronómicos vinculados a los ciclos de siembra y recolección, y que éstos podrían (o no) haberse visto reflejados en la construcción de megalitos.

En Andalucía, destaca el conjunto de monumentos megalíticos de Antequera, con los Dólmenes de la Menga, Viera y El Romeral.

El más antiguo de ellos es el Dolmen de la Menga. Es el dolmen de mayores dimensiones de toda la cultura megalítica. Es un sepulcro de galería. El corredor apunta a un monte llamado "Peña de los enamorados" el cual se asemeja al perfil de un rostro humano.

El siguiente, por orden cronológico, es el Dolmen de Viera, que se encuentra orientado hacia el Sur, y es del tipo de corredor con cámara funeraria separada por una losa horadada.


El tercero es el Dolmen de El Romeral, el más moderno, y orientado a Poniente, que al igual que el de la Menga mira a la "Peña de los enamorados". En este dolmen podemos encontrar algunas innovaciones, como es el uso de mampostería en las paredes, tiene un corredor muy largo, y dos cámaras, una de mayor tamaño que la sepulcral y otra más pequeña o camarín que está contiguo a la cámara principal.

Otro ejemplo lo encontramos en el Dolmen de Soto, situado en la localidad de Trigueros, provincia de Huelva. Por su disposición está relacionado con el Dolmen de Menga (Antequera). Se encuentra muy bien conservado. En los estudios realizados sobre el Dolmen de Soto se ha descubierto que algunos bloques de piedra llegan a pesar 21 toneladas, y que se trajeron desde una distancia de 38 kilómetros. En su interior había 8 esqueletos delante de un monolito con grabados, y junto a los cadáveres se hallaron ajuares funerarios (hachas  de piedra, cuchillos de sílex, cuencos semiesféricos, plato con decoración incisa, un brazalete cónico de huesos, etc.) entre los que no se encontró ningún elemento hecho en metal.

.- Cultura de los Millares

Se extendió por Andalucía oriental y el Levante español entre las postrimerías del IV milenio a. C. y el final del III. Su exponente principal es el yacimiento epónimo de Los Millares, en el municipio de Santa Fe de Mondújar, Almería, España.



Los yacimientos calcolíticos del sudeste peninsular se extienden por Almería, Granada, Murcia y Alicante. Según algunos autores, los grupos millarenses serían herederos de la cultura de Almería y se habrían desarrollado entre el 3100 a. C. y el 2200 a. C., aproximadamente. Otros investigadores discuten la existencia de tal cultura neolítica, relacionando sus supuestos restos materiales con una fase temprana de la cultura de Los Millares, que abarcaría desde el 3500 a. C. hasta el 2250 a. C.

Los principales yacimientos son asentamientos con una cierta entidad (una hectárea normalmente) y nivel de urbanización, dedicados a la explotación de sus respectivos territorios: Almizaraque (Bajo Almanzora), Terrera Ventura (Tabernas), El Tarajal (Campo de Níjar), El Malagón (Chirivel), Las Angosturas, Cerro de la Virgen, Cabezo del Plomo (Mazarrón), Les Moreres (Crevillente), etc. La excepción es el poblado de Los Millares que llegó a ocupar entre 4 y 5 h, lo que lo convierte en un posible lugar central.

Entre las características comunes de estos yacimientos destacarían:
    La presencia de importantes fortificaciones.
    Viviendas de planta circular de hasta seis metros de diámetro y construidas en piedra.
    Necrópolis en el exterior de los poblados, con abundancia de enterramientos megalíticos colectivos, tipo tholos en las zonas bajas y también cuevas e hipogeos hacia el interior.
    Metalurgia del cobre.
    Constatación de la existencia de intercambios.
A excepción de Los Millares, el resto de poblados no se diferencia entre sí, ni por su tamaño, ni por la monumentalidad; los contrastes sólo aparecen en los ajuares correspondientes a los enterramientos. Éstos últimos se caracterizan por su gran tamaño: los tholos suelen estar formados por una cámara circular de hasta seis metros de diámetro cubierta por una falsa cúpula, cámaras laterales secundarias, corredores de acceso divididos en secciones por unas losas perforadas y un túmulo de tierra recubriéndolo todo.





Mientras que los poblados de las zonas cercanas al mar controlaban vegas fértiles, lo que indicaría una clara dedicación a la agricultura, los de las tierras altas estaban situados en pasos naturales y áreas de pastos, ideales para dominar el comercio y la ganadería. Entre los cultivos se encontraban los cereales (trigo y cebada) y las leguminosas (haba y lenteja). Además de los cultivos de secano, hay indicios de que se practicaba también el regadío (en las excavaciones del Cerro de la Virgen apareció una acequia claramente calcolítica). La cabaña ganadera estaba constituida por cabras, ovejas, bóvidos y équidos, de los cuales no solo se extraerían carne y pieles, sino que se obtendrían numerosos recursos secundarios, como son la leche (y su derivado el queso), el estiércol, la tracción y la carga. Asimismo, la caza (ciervos, jabalíes, uros, etc.) tendría un peso importante en la dieta de estas poblaciones, aportando hasta la quinta parte de la carne consumida.

La mayoría de las actividades artesanales se realizaban en los entornos domésticos, la producción de algunos bienes requerían de la existencia de especialistas, caso de algunas cerámicas muy homogéneas y del taller metalúrgico de Los Millares. Las redes comerciales debieron unir todo el sudeste peninsular, llegando a alcanzar el Atlántico y Norte de África, hecho constatado por la presencia en los enterramientos de campaniformes marítimos, marfil y huevos de avestruz.

En los ajuares funerarios aparecen artefactos de cobre fundido como hachas planas, cinceles o puñales triangulares, pero la mayor parte de los útiles encontrados estaban fabricados en piedra tallada (puntas de flecha bifaciales o alabardas) o pulida (hachas, azuelas e ídolos). También se utilizaban el hueso y el asta para realizar punzones, agujas o botones. La cerámica es habitualmente tosca y lisa, abarcando básicamente cuencos, platos y cubiletes, aunque también se encuentran vasos simbólicos (con oculados y soliformes) y campaniformes.

Gracias al estudio de los restos hallados en las necrópolis (sobre todo de Los Millares) los investigadores han llegado a la conclusión de que ésta era una sociedad en proceso de jerarquización, Aunque las sepulturas son colectivas y, por tanto, representativas de un grupo familiar, entre ellas hay claras diferencias, que se aprecian en su mayor o menor complejidad arquitectónica y en la riqueza de los ajuares que contienen. Además, las tumbas más complejas y ricas se encuentran más cerca de la muralla, en el interior de ellas se ha detectado una cierta compartimentación del espacio y no todos los miembros de la comunidad eran enterrados en ellas (en Los Millares se han hallado unos mil esqueletos). Todo ello lleva a suponer (a falta de pruebas categóricas) que unas incipientes élites comenzaban a diferenciarse del resto de la población.

A grandes rasgos, dos han sido las líneas de interpretación mediante las cuales se ha querido explicar el origen de la complejidad cultural en el sudeste ibérico durante el Calcolítico:
    La tesis difusionista u orientalista, consecuencia de una posible llegada de colonos.
    La explicación evolucionista o autoctonista, basada en la falta de hallazgos materiales de importación oriental.

Actualmente la mayoría de los estudiosos opinan que los cambios culturales y sociales que se dieron en el área de Los Millares durante la Edad del Cobre fueron la consecuencia de una evolución autóctona. El problema está en la falta de datos arqueológicos que impiden ofrecer una imagen más completa del alcance de esta evolución.

.- Vaso Campaniforme

El vaso campaniforme es una manifestación cultural asociada al Calcolítico y al período inicial de la Edad del Bronce. Su cronología e interpretación es controvertida. Gracias a los datos proporcionados por el radiocarbono se ha podido establecer que los vasos campaniformes más antiguos serían los encontrados en el área del bajo Tajo (Portugal), con una cronología que iría del 2900 al 2500 a. C. Según otros autores se situaría sobre el 2400 a. C., desapareciendo hacia el 1800 a. C.



Su nombre es la consecuencia de las especiales características de esta cerámica (en arqueología denominadas vasos) con forma de campana invertida y profusamente decoradas que se han encontrado, generalmente en contextos funerarios, en buena parte de Europa: Península Ibérica, islas del Mediterráneo Occidental, Francia, Gran Bretaña e Irlanda, los Países Bajos y parte de Europa Central.
Su presencia está relacionada con la difusión de la metalurgia del cobre en Europa Occidental, convirtiendose en el fósil director de dicha expansión.


En Andalucía se presentaría el tipo de vaso campaniforme denominado marítimo, junto a sus derivaciones más tardías, correspondería a las formas más antiguas, y se caracteriza por ofrecer una decoración puntillada, agrupada en bandas estrechas horizontales que alternan con otras de similar anchura lisas, sin decoración. Frecuentemente presentan un engobe rojo brillante que recuerda a la cerámica “a la Almagra”, técnica practicada ya desde el neolítico andaluz. Aparecen en el interior de los enterramientos megalíticos colectivos, sin mostrar mayor aislamiento, junto a otros elementos del ajuar funerario que no cabría considerar como campaniformes.

El final se podría situar sobre el 1700 a. C., al existir interferencias entre el campaniforme y grupos del Bronce antiguo, como sucede en la cultura de El Argar.

En la península ibérica el fenómeno campaniforme define la fase final del Calcolítico y los siglos iniciales de la Edad del Bronce. Menos algunas excepciones la mayor parte de los enterramientos campaniformes se encuentran en las regiones costeras o cerca de estas. En cuanto a los asentamientos y monumentos en el contexto ibérico, esta cerámica se encuentra generalmente en asociación con materiales calcolíticos locales y aparece muchas veces de forma "intrusiva" al encontrarse en monumentos funerarios cuyos orígenes se pueden remontar al IV o V milenios a. C. El campaniforme ha sido tan determinante para establecer las cronologías del sur y suroeste peninsulares que su ausencia o presencia son el fundamento de la división en dos fases de los grupos de Los Millares y Vila Nova (Portugal).

En la península ibérica son más frecuentes los campaniformes marítimos que los cordados y los mixtos. Aquellos han sido considerados “antiguos” y aparecen a partir del 2900 a. C. en el estuario del río Tajo. Entre los campaniformes posteriores o “avanzados” se podrían distinguir cuatro grupos:
    Palmela, en el estuario del Tajo.
    Ciempozuelos, en las tierras interiores.
    Carmona, en el Bajo Guadalquivir.
    Salomó, en Cataluña.
Los yacimientos donde se encontraron este tipo de vaso cerámico presenta unos rasgos comunes:

    Tumbas individuales en cista, fosa, cueva o intrusión dolménica.
    Un utillaje común formado por puñales de lengüeta, puntas palmela, leznas biapuntadas de cobre, adornos de oro (como diademas de fina chapa, pocas veces decoradas), botones de hueso con perforación en “v”, etc.
    La cerámica de distintos estilos donde el vaso campaniforme es el elemento diferenciador.
    Cronológicamente la mayor parte de los yacimientos se enmarcan entre el 2000 y el 1700 a. C. aproximadamente.


El grupo de Carmona. Se extiende por el Bajo Guadalquivir y casi todos los hallazgos corresponden a confusos enterramientos en fosa o cueva. En Andalucía oriental y especialmente en el Cerro de la Virgen de Orce (Granada) se documentan cabañas circulares de adobe vinculadas a la cultura del vaso campaniforme. Se han encontrado allí vasos incisos y decorados con peine, también hay copas anchas.



En La Algaba (Sevilla), que muestra un ambiente cultural esencialmente campaniforme, el tipo de plato de borde almendrado y de pestaña vertical, aparece junto a cerámicas decoradas según técnica y estilo campaniforme. Las cerámicas de este yacimiento han aparecido ocasionalmente, con motivo de la remoción de tierras para la obtención de gravas bajo el yacimiento

La interpretación actual denuncia el planteamiento tradicional de “una cerámica, un pueblo, una cultura”. La idea sería que el vaso campaniforme fue una cerámica de lujo, la cual, junto a las conocidas armas de cobre, los brazales de arquero, las joyas de oro (muy raramente en plata) y los botones con perforación “en v”, formaban parte de un “paquete de objetos de prestigio” difundido por procedimientos comerciales. Así, no habría existido una sola cultura campaniforme ni un solo ritual funerario campaniforme, sino muchas culturas con sus tumbas particulares, en las que aparece esta cerámica cuyo uso quedó restringido al de unas élites, adjudicando su uso en exclusiva a los líderes comunitarios de los territorios donde se han encontrado .

La relativa unidad del vaso campaniforme en Europa en el tránsito del III al II milenio a. C. podría explicarse en el seno del clima de interacción comercial creado por unas élites ávidas de bienes de prestigio. Se interpretaría como representativo de una moda, usada por las élites europeas en ceremonias sociales en las que se asociaba a la bebida, empleada también en pactos políticos, transmisión de conocimientos, alianzas matrimoniales, etc.

Se sabe que sirvió para beber cerveza o hidromiel, según el análisis de los posos de una pieza escocesa. Pero también fue usado en algunos casos como un recipiente de reducción para fundir minerales de cobre; otros conservan restos orgánicos asociados con comidas e, incluso, algunos fueron empleados como urnas funerarias.

.- Cultura de El Argar

Debe su nombre al yacimiento epónimo de El Argar, en el municipio de Antas, Almería. Se caracteriza por la existencia de poblados situados en áreas de difícil acceso y/o fortificados, casas de planta cuadrada construidas con piedra y adobe, enterramientos en cistas, tinajas o covachas bajo el suelo de las propias viviendas, una clara uniformidad material, la abundancia de armamento militar y una progresiva estratificación social. Se extiende por el sudeste peninsular, ocupando las provincias de Almería y Murcia donde se encontraría el núcleo central, así como parte de Granada, Jaén, Ciudad Real y Alicante. Tal expansión sería consecuencia directa del militarismo argárico, dirigiéndose hacia zonas estratégicas que permitieran el control sobre las vías de comunicación o sobre los recursos agropecuarios o mineros.


Su datación va desde mediados del III a mediados del II milenios a. C., distinguiéndose al menos dos fases, durante las cuales se produjo una continua jerarquización social interna y una expansión externa sobre las regiones colindantes. Entre aproximadamente 2300 y 1800 a. C. la primera y hasta el 1500 a. C. la segunda, momento en el que la sociedad argárica desaparece bruscamente. Estos cambios se aprecian en la evolución de los ajuares funerarios, en la primera fase encontramos una élite masculina que se enterraba en covachas o cistas con alabardas y puñales, junto a mujeres asociadas a puñales y punzones, mientras en la segunda la élite dominante presenta espadas largas para los hombres y diademas para las mujeres, un segundo estrato social donde aparecen los binomios hacha/puñal masculino y puñal/punzón femenino, seguido por otras tumbas que presentan ajuares más pobres.

La mayoría de los poblados argáricos conocidos se encuentran situados en zonas altas de fácil defensa, a pesar de ello algunos presentan estructuras defensivas como murallas y torres, pero la mayoría no las necesitaban. También se conocen algunos asentamientos de menor entidad situados en zonas llanas. Su tamaño suele ser modesto con estimaciones de población menores a 1000 habitantes. Los poblados estaban constituidos por edificios de planta rectangular o trapezoidal construidos con piedra, tapial o adobe, las casas están compuestas por varios recintos de muros rectos y de forma irregular que se agrupan en núcleos compactos y se se adaptan a la configuración del terreno mediante la construcción de terrazas escalonadas, en el caso de los poblados en altura, presentan una serie de servicios comunitarios que incluyen canalizaciones de desagüe, cisternas para suministro de agua, rampas y escaleras entre unos niveles y otros, graneros de almacenamiento, corrales para el ganado, hornos cerámicos y metalúrgicos. En la cima se halla el núcleo del asentamiento que hace las veces de fortificación. Existen construcciones de carácter doméstico, con hogares, donde se ha encontrado utillaje y recipientes de almacenamiento, junto a otras edificaciones dedicadas a talleres, actividades productivas y almacenes centralizados. La mayoría de los asentamientos argáricos parecen ser de nueva fundación y presentaban características singulares en comparación con los de la época previa (cultura de Los Millares), lo que se interpreta como efecto de una gran transformación social. Los asentamientos suele estar cerca de fuentes de agua potable y, algunos, de los yacimientos de cobre y plata. A un poblado de carácter central suelen corresponderle otros más pequeños a modo de puestos avanzados.

Si algo caracteriza al grupo argárico son los enterramientos, que se realizaban casi siempre en el interior de los espacios habitacionales. Las inhumaciones se realizaban en el interior de fosas, covachas, cistas o grandes tinajas cerámicas, denominadas pithoi, éstas predomina en las zonas litorales, mientras en el interior lo son las fosas. Las ofrendas funerarias presentan grandes diferencias entre unas y otras, su análisis ha permitido plantear la hipótesis de una fuerte jerarquización social. Los enterramientos suelen ser individuales, pero en ocasiones los encontramos de dos o incluso tres personas, se supone que de una misma familia. Ocasionalmente se han hallado cenotafios conteniendo objetos personales, pero sin cadáver. Los espacios funerarios se sellaban con una gran piedra, cubierta a su vez por arena para dar uniformidad al suelo de la vivienda y señalada por otra piedra de reducido tamaño que se colocaba sobre la tumba. También podían estar cubiertos por lajas de piedra que formaban bancos de trabajo domésticos. Todos estos aspectos llevan a pensar que las comunidades argáricas poseían unas creencias ultraterrenas bastante desarrolladas, pero a la vez representan un claro cambio en las ideas y en la estructura social respecto al Calcolítico.


Enterramiento en Pithoi



Enterramiento en cista



Enterramiento en fosa

De entre todos los enterramientos de esta cultura se puede destacar la llamada Momia o Hombre de Galera, se trata del cadáver de un hombre momificado, que data aproximadamente del año1400 a. C. Pertenecía a la cultura de El Argar, en plena Edad del Bronce, y se considera uno de los cuerpos mejor conservados de la Prehistoria europea. El "Hombre de Galera", fue hallado en la sepultura 121, en el interior de una pequeña cueva oval, enterrado en lo que se cree fue el hogar del personaje, en el yacimiento argárico de El Castellón Alto, enclavado en el municipio de Galera, provincia de Granada. Junto al cuerpo aparecieron diversas herramientas y cerámicas y el cuerpo de un niño de 4 años que podría ser su hijo.


El hecho de que el enterramiento se protegiera con tablones de pino cubiertos con barro, la construcción de un muro de piedra y las condiciones de sequedad de la zona, impidieron que los micro-organismos actuaran y así se consiguió la momificación y preservación del cuerpo de manera natural.

Características:
    Momificación natural
    Originariamente el cuerpo se cubrió con una bolsa cerrada herméticamente por dos lados.
    El hombre tenía 28 años aprox. cuando falleció y a su lado se encontró el esqueleto de un niño, que se sospecha que pudo ser su hijo.
    Medía 1,60 metros de altura.
    No se encontraron signos de lucha ni lesiones que pudieran causar su muerte, así que se cree que pudo morir por una neumonía o alguna infección similar.
    El cadáver, lucía barba, tres coletas, una de ellas tan larga que superaba la cintura, portaba pantalón, un gorro de tela.

    Se encontraron además diversas herramientas y objetos:
    una azuela.
    un puñal.
    tres cuentas de collar.
    varios anillos de plata.
    cuatro cerámicas.
    dos brazaletes de cobre.
.

La economía argárica estaba basada en la agricultura y la ganadería, con una escasa representación de productos obtenidos de la caza, recolección o el marisqueo. La cebada predominaba claramente frente al trigo, las leguminosas o el lino, que se cultivarían en los suelos más fértiles. En el litoral se alternaban los cultivos de cereales y las leguminosas en régimen de secano, mientras que en el interior la agricultura seguiría rotaciones de barbecho, complementada por una importante ganadería. Las principales especies animales domesticadas eran las ovejas, cabras, cerdos, bueyes y caballos. El almacenamiento y la molienda de los cereales se efectuaba de manera centralizada en los poblados más grandes, en los que se han hallado molinos de mano y contenedores de almacenamiento para cubrir unas necesidades muy superiores a las de la población que los habitaba. Hasta el 50 % de los molinos también se almacenaba de manera centralizada.

La cerámica se fabricaba manualmente, era de buena calidad y con tipologías estandarizadas, entre las que destacan las copas, vasos, cuencos y ollas. Los acabados de las superficies son, por norma general, alisados o bruñidos que pueden llegar a ser de alta calidad pero que, salvo contadas excepciones, no constituyeron el soporte de motivos decorativos. Los apliques se reducen a sencillos mamelones, y en menor número asas, localizados cerca del borde.


Copa argárica



Las herramientas se elaboraban en piedra tallada o pulimentada, en hueso o de aleaciones metálicas como el cobre arsenical o el bronce. Las industrias minera y metalúrgica tuvieron gran importancia, como lo atestigua los abundantes hallazgos de artefactos y residuos relacionados con la producción, así como de artículos metálicos. Casi todo la zona argárica es rica en filones metalíferos y éstos serían explotados por núcleos especializados en tales actividades. A pesar de esto, la manufactura textil fue la principal industria y utilizaba, por lo que sabemos hasta el momento, exclusivamente el lino, ya que no se conocen tejidos derivados de productos animales. Es muy probable la existencia de un artesanado especializado. También parece existir una especialización por poblados según sus actividades principales ya fueran mineras, agropecuarias o metalúrgicas, lo que implica una continua circulación de materias primas y manufacturas entre unos poblados y otros. Todo ello precisaría de la existencia de un sistema de comunicaciones desarrollado e instituciones que controlaran todos los procesos.


A nivel general, el conjunto de la economía argárica experimentó un aumento tanto de la productividad como de la producción. Las manufacturas metálicas y, sobre todo, las armas, tendrían una indudable vertiente práctica (como instrumentos de coacción y defensa) pero también simbólica, como objetos de prestigio y poder individuales de las clases dominantes.

El estudio de los ajuares funerarios ha conducido a la diferenciación de hasta cinco estratos sociales jerarquizados, piramidales y tal vez de carácter hereditario:

     a.-Dirigentes masculinos con alabardas y espadas, joyas de oro y plata, así como copas.
     b.-Mujeres y niños pertenecientes a la élite.
     c.-Hombres y mujeres de pleno derecho con hachas, puñales y punzones; entre ellos estarían los                      guerreros que apoyarían a los líderes.
     d.-Individuos de rango inferior con ofrendas sencillas conteniendo algún elemento metálico o cerámico;              serían personas libres dedicadas a labores productivas como la artesanía o la agricultura.
     e.-Personas desprovistas de ofrendas, que podrían ser siervos o esclavos.

La existencia de siervos domésticos se infiere de la presencia de tumbas ricas y pobres en las mismas estructuras poblacionales. La explotación intensiva de su trabajo beneficiaría principalmente a los dirigentes. Los estratos intermedios tendrían también un carácter subordinado respecto a élites, siendo explotados en menor grado, de manera colectiva e indirecta. La reducida élite masculina que poseía el monopolio del armamento ofensivo disfrutaba de un acceso preferente a algunos productos de consumo y una esperanza de vida mayor. La situación de la mujer argárica es controvertida: en algunos enterramientos femeninos aparecen ofrendas del máximo nivel, como diademas de oro, pero en ningún caso armas, salvo puñales y punzones, más asociados a los procesos económicos. Tal restricción ha sido interpretada como subordinación del género femenino.

Desde el 1650 a. C. el mundo argárico comenzó a entrar en decadencia para colapsar hacia el 1500 a. C. Es posible que la intensificación agropecuaria y manufacturera hubieran provocado la deforestación y degradación medioambiental a gran escala del sudeste peninsular, ya de por sí relativamente árido. Cuando el excedente productivo dejó de ser suficiente para mantener la producción secundaria y el clientelismo asociado a los sectores dominantes, el equilibrio del sistema sociopolítico argárico se hundió.

A continuación se enumeran algunos de los principales yacimientos argáricos clasificados por provincias:
Alicante
  • Cabezo Redondo en Villena
Almería
  • El Argar en Antas
  • Cerro del Nacimiento en Sierra de los Filabres
  • Fuente Álamo en Cuevas del Almanzora
  • Gatas en Turre
  • El Oficio en Cuevas del Almanzora
Granada
  • El Castellón Alto en Galera
  • Cerro de la Encina en Monachil
  • Cuesta del Negro en Purullena
Jaén
  • Peñalosa en Baños de la Encina
Murcia
  • La Bastida de Totana en Totana
  • Cerro del Castillo de Lorca en Lorca
  • Cerro de Las Viñas en Coy, Lorca
  • Ifre en Mazarrón
  • Parque Arqueológico Los Cipreses en Lorca
  • Puntarrón Chico en Beniaján
  • El Rincón de Almendricos en Almendricos


lunes, 9 de noviembre de 2015

PREHISTORIA DE ANDALUCÍA I (Edad de Piedra)

.-Prehistoria
La prehistoria (del latín præ-, «antes de», y de historia, «historia», este último es un préstamo del griego ιστορία, «historia, investigación, noticia»), según la definición clásica se trataría del período de tiempo transcurrido desde la aparición de los primeros homininos, antecesores del Homo sapiens, hasta que tenemos constancia de la existencia de documentos escritos, algo que ocurrió en primer lugar en el Oriente Próximo hacia el 3300 a. C..

En el caso de Andalucía este periodo abarcaría cronológicamente desde la aparición de los primeros restos que podemos identificar como homínidos, o de las piezas líticas manipuladas por miembros del genero homo, de hace aproximadamente 1.500.000 de años hasta el inicio de la protohistoria de la Península Ibérica en el I milenio a.C., coincidiendo con el Bronce Final y la Edad del Hierro.

.-Edad de Piedra
La Edad de Piedra o Edad Lítica es el período de la Prehistoria que abarca desde que los seres humanos empezaron a elaborar herramientas de piedra hasta el descubrimiento y uso de metales. La madera, los huesos y otros materiales también fueron utilizados (cuernas, cestos, cuerdas, cuero, etc.), pero la piedra (y, en particular, diversas rocas de rotura concoidea, como el sílex, el cuarzo, la cuarcita, la obsidiana) fue utilizada para fabricar herramientas y armas, de corte o percusión. 


Tradicionalmente se viene dividiendo esta Edad en Paleolítico, con un sistema económico de caza-recolección, y Neolítico, en el que se produce la revolución hacia el sistema económico productivo: agropecuario (agricultura y ganadería), también se puede distinguir un periodo llamado Mesolítico o Epipaleolítico que constituye una fase de transición entre ambos. 




.-Paleolítico
El Paleolítico (del griego παλαιός, palaiós: ‘antiguo’, y λίθος, lithos: ‘piedra’) significa etimológicamente piedra antigua. Es el periodo más largo de la existencia del ser humano (de hecho abarca un 99 % de la misma) y se extiende desde hace unos 2,85 millones de años (en África) hasta hace unos 12 000 años.
El Paleolítico ha sido dividido tradicionalmente en tres periodos:

.-Paleolítico inferior, desde hace unos 2,85 millones de años hasta los 127 000 años antes del presente (AP), abarcando parte del Plioceno y los tres primeros pisos del Pleistoceno: Gelasiense, Calabriense e Ioniense (antiguamente la segunda era conocida como Pleistoceno inferior y la tercera como Pleistoceno medio);

.-Paleolítico medio, hasta los 40 000-30 000 años AP, lo que supone casi todo el Tarantiense (tiempo atrás, Pleistoceno superior);

.-Paleolítico superior, hasta alrededor del 12 000 AP (o 10.000 a.C.) y, por tanto, casi todo el resto del Tarantiense (anteriormente, Pleistoceno superior).


Esta periodización solamente es válida para Europa y las áreas de África y Asia más próximas.

La presencia de homínidos en Andalucía se remonta al Paleolítico Inferior, con restos arqueológicos de la cultura achelense, sin embargo los hallazgos en la zona de Orce parece apuntar una mayor antigüedad. Caben destacar en esta zona los hallazgos paleoantropológicos del llamado Hombre de Orce, y el Niño de Orce que llevan a datar la presencia humana en nuestra comunidad entorno al 1.400.000 años. Estos restos filogenéticamente son difíciles de clasificar entre las especies del género Homo, debido a lo escaso de los restos, cronológicamente podrían correspondes al Homo Hábilis o al Homo Erectus, aunque podrían pertenecer a otra especie. La antigüedad de la presencia humana en el sur de la Península Ibérica se corrobora con la presencia de yacimientos donde se han encontrado piezas líticas con la tecnología más antigua (olduvaiense o modo I) El Rompido en Huelva, El Aculadero en Cádiz, Cúllar Baza y Venta Micena en Granada, Cueva Victoria en Murcia, Campo de Calatrava en Ciudad Real y Magoito y Açafora en Portugal.




Las principales zonas de asentamiento fueron la zona del Alto Guadalquivir y la zona sur de Sierra Morena, en las terrazas de los grandes ríos, que eran utilizados como ejes de circulación y zonas de aprovisionamiento de alimentos (caza y recolección). La industria lítica típica del periodo es el Achelense o modo II.



Durante el Paleolítico Medio, caracterizado por la presencia de la especie humana  Homo sapiens neanderthalensis, y la cultura musteriense, en este periodo se produjo un recrudecimiento climático que llevó al uso de las cuevas como refugio. Testimonio de ello son la Cueva de la Carihuela, en Píñar, la Cueva de Zájara, en Cuevas del Almanzora y las cuevas gibraltareñas.

El Paleolítico Superior vino marcado por el retroceso de la glaciación y la aparición de Homo sapiens sapiens, o Hombre de Cromagnon, cuyo hábitat se generalizó por toda Andalucía. La cultura material se caracterizó por los avances en la industria lítica y la aparición de las primeras manifestaciones de arte rupestre. Ejemplo de ello son las pinturas de las Cueva de la Pileta, de la Cueva Ambrosio, en Almería, de la Cueva de las Motillas, de la Cueva de Malalmuerzo, en Granada y de la Cueva del Morrón, en Jaén, todas ellas caracterizadas por su esquematismo. Especialmente destacable es el llamado Arte rupestre del extremo sur de la Península Ibérica, llamado en el contexto andaluz "Arte sureño".

En la Cueva de Nerja situada en la localidad de Maro, municipio de Nerja (Málaga), han sido datadas unas pinturas de focas que podrían ser la primera obra de arte conocida de la historia de la humanidad, con 42.000 años de antigüedad, lo que las situaría como las pinturas más antiguas de las que se tiene noticia, y dentro del periodo del Paleolítico Medio.

.- Mesolítico
Mesolítico es el término que se utiliza para denominar el período de la Prehistoria que sirve de transición entre el Paleolítico y el Neolítico. Significa Edad Media de la Piedra (del griego μεσος, mesos=medio; y λίθος, líthos=piedra) por contraposición al Paleolítico (Edad Antigua de la Piedra) y al Neolítico (Edad Nueva de la Piedra), identificándose con las últimas sociedades de cazadores-recolectores. Tras el Paleolítico superior, entre hace 10.000 años y 5.000 años, se caracteriza por la talla de pequeñas piezas líticas denominadas microlitos.

El vocablo Epipaleolítico, que quiere decir por encima del Paleolítico, fue acuñado a principios del siglo XX para definir una fase de la Edad de Piedra que hasta entonces se había denominado Mesolítico. Este nuevo término intentaba remarcar la continuidad cultural que se había demostrado que existía entre ambos períodos, muy alejada de la percepción de ruptura y decadencia que hasta entonces se había tenido de esta época.

.-Neolítico
El Neolítico, caracterizado por una economía productiva basada en la agricultura y la ganadería y con nuevas muestras de cultura material como la piedra pulimentada y la cerámica, llegó a Andalucía alrededor del V milenio a. C.. Al ser introducido por difusión desde el Mediterráneo Oriental, las primeras muestras neolíticas se sitúan en el levante almeriense.



Este período se caracteriza por la existencia de dos tipos de hábitat o asentamientos humanos: Las cuevas y los poblados.

Las cuevas, más frecuentes, se usaban tanto como vivienda como para enterramiento. En cuanto a la cerámica, es característica la cerámica cardial y la cerámica almagra. Algunas de las cuevas neolíticas existentes en Andalucía son la Cueva de los Murciélagos, la Cueva de la Mujer, la Cueva de la Carigüela, la Cueva del Tesoro y la Cueva de Nerja.

.- Cerámica Cardial


Esta cerámica se caracteriza por ser pequeñas vasijas hechas a mano (sin la utilización del torno) recibe ese nombre por estar decorada con impresiones del borde dentado y sinuoso de conchas de berberecho, un bivalvo llamado tradicionalmente Cardium (o algún derivado como Dinocardium o Acanthocardia). Dado que los Cardiidae no eran el único motivo decorativo de este tipo de cerámica (pues incluye impresiones de dedos, o digitaciones y ungulaciones, impresiones con un punzón, cordones, etc.), a veces se prefiere la denominación de cerámica impresa.


La cerámica cardial es característica de uno de los primeros estadios del Neolítico de la cuenca mediterránea, durante los milenios VI y V a.C., abarcando las zonas costeras desde el área de los Balcanes hasta las costas del Levante español. Aunque su influencia llega a alcanzar las costas atlánticas europeas.

Los ejemplos más antiguos proceden de Siria y Líbano, milenio VII a.C., donde existía una antigua tradición de cerámica impresa con conchas de moluscos («cultura de Biblos»).


Sin embargo, si exceptuamos la propia cerámica, esta cultura carece de otros rasgos neolíticos, ya que los restos nos hablan de cazadores, recolectores y pescadores, habitantes de cuevas, con una panoplia típicamente mesolítica, probablemente culturizados por otros pueblos más avanzados, los cuales sí conocerían la agricultura y la ganadería.

Sin abandonar su tradición económica (caza, recolección, pesca) parece haberse producido la transición, incorporando las características plenamente neolíticas como el cultivo de cereales, la ganaderia de ovicápridos, y una mayor presencia de la cerámica impresa que se enriquece con nuevos motivos decorativos.

Se ha inferido que la difusión de la cerámica cardial sólo es posible gracias a la práctica de la navegación ya que entre los restos bromatológicos aparecen especies propias de mar adentro; y que gracias a ello se extendió por gran parte del Mediterráneo. Pero no hay pruebas sólidas, y es más seguro pensar que la difusión cardial se deba a una oleada de novedades técnicas que caló en la población autóctona epipaleolítica antes que a una migración.

Alrededor del V milenio a.C. la cultura ya se ha asentado en las costas mediterráneas de España y Francia. Con excepciones, ya que entrecaladas quedan numerosas comarcas de pueblos probablemente autóctonos que resisten más tiempo la aculturación. Hacia el interior, la cerámica cardial penetra por el Ebro, llegando hasta el Atlántico, al menos en la península ibérica. Sin embargo, las costas andaluzas permanecen ajenas a este fenómeno.

Lo que queda de los pueblos que realizaban este tipo de cerámica no es muy espectacular, al tratarse de pueblos neolíticos bastante primitivos, salvo por su supuesta capacidad náutica. Es difícil hablar de una «cultura cardial» bien definida, debido a las innumerables variantes regionales, y es mejor referirse, simplemente, a un «horizonte con cerámicas cardiales», o mejor con cerámicas impresas, en general.


Actualmente se cuestiona su sobreestimada influencia en la difusión del Neolítico, frente a otras culturas locales (y que, los avances arqueológicos están demostrando más antiguas), pero es innegable que dejaron fuertes rasgos distintivos. La cerámica cardial occidental suele tener fondo redondeado y siluetas ovoides, a veces con cuello. La decoración presenta impresiones en el barro fresco de conchas, dedos, uñas y punzones en motivos con forma de bandas, triángulos y chevrones. se asocian a una industria lítica con abundantes microlitos geométricos (evidenciando la importancia de la caza), perforadores y espátulas de hueso. También hay adornos como brazaletes de piedra, cuentas de collar y colgantes de concha. Los molinos barquiformes o de vaivén revelan las prácticas agrícolas, y los restos de fauna indican que hubo ganadería de cabras y ovejas, así como importantes aportes alimenticios marinos (pescado y marisco).

Los restos más antiguos conocidos de este período en Andalucia los encontramos en la Cueva de la Carigüela en Piñar (Granada), también podemos encontrar restos en la Cueva de las Majolicas en Alfacar, en la Cueva de Malalmuerzo en Moclín, ambas en la provincia de Granada. A pesar de ello, estos pobladores del Neolítico andaluz, todavía mantendrán una fuerte tradición cazadora y recolectora, y serán principalmente ganaderos.


.- Cerámica Almagra

Cerámica Almagra o Cerámica a la Almagra, se denomina la obra en arcilla, tratada con almagre y cocida, que se produjo en la península ibérica en el periodo neolítico conocido como Neolítico Peninsular y para otros representativa del Neolítico Andaluz. Esta técnica de raíz prehistórica, también está presente en culturas posteriores, como cultura del vaso campaniforme, que se extendió por buena parte de Europa.

La pieza más representativa es el vaso, que por su forma podía ser: esférico (el más frecuente), elipsoidal, ovoide, troncocónico y cilíndrico. Vasos esféricos han sido encontrados en en cuevas de Sevilla, Cádiz, Málaga, Córdoba y Granada. Los vasos cilíndricos, los menos comunes, han aparecido en ajuares funerarios de enterramientos en cuevas de Huelva, Cádiz y Almería.


Las decoraciones (no cardiales) que presentan los vasos es muy variada: incisiones, impresiones, acanaladuras y diversos motivos en relieve. Pluralidad que también ofrecen los elementos de suspensión, es decir: asas de cinta, asas de "pitorro", de punte, de tunes, entre otras.

Tanto el hábitat, como el utillaje lítico es similar al que se puede encontrar en el periodo de la cerámica cardial, la diferencia más destacable es la utilización de otro tipo de técnica ceramista. Ambas técnicas fueron coetáneas en la Península Ibérica. Los yacimientos más importantes de este tipo de cerámica los encontramos en la Cueva de los Murciélagos en Zuheros (Córdoba), Cueva de Nerja (Málaga), Cueva de los Murciélagos en Albuñol (Granada), Cueva de Ambrosio en Velez-Blanco (Almería), Cueva de la Mujer y Cueva del Agua en Alhama de Granada, Cueva de la Carihuela en Piñar (Granada), Poblado de los Castillejos en Montefrío (Granada)...

.- Cultura de Almería

Entre el 3.000 y el 2.500 a.C. ocupó el sudeste peninsular un pueblo con influencias orientales, que se superpone a las culturas de las cuevas de la zona, extendiéndose por el levante español. Es que es difícil delimitar su cronología, ya que entre el final del Neolítico y el inicio del Calcolítico (Edad del Cobre) es complicado determinar una frontera cronológica.

No se aprecian cambios significativos en cuanto a los utensilios utilizados con respecto a los momentos anteriores del Neolítico. Se han encontrado herramientas elaboradas en piedra, tallada de tradición geométrica o pulimentada, y en hueso. Destacan la gran cantidad de molinos de mano que se han encontrado, lo que nos lleva a pensar que la actividad agrícola se desarrollo mucho, en cuanto a su cerámica se caracteriza por ser lisa con forma ovoide, con asas y base cónica.

Los poblados no siguen ningún modelo urbanístico predefinido, son simples agrupaciones de cabañas con planta circular, con unos muros levantados en un zócalo de piedra, y levantados en adobe y madera, que también servía para la cubierta, situados en altura en valles fluviales o en zonas más áridas. Destacan los yacimientos de El Garcel, La Gerundia y Tres Cabezos en la provincia de Almería.

Por otra parte, conviene resaltar la existencia de fosas de enterramiento (Loma de la Atalaya, Loma de las Eras, etcétera) de forma circular, rodeadas de piedras, con dos o más cuerpos inhumados, acompañados de industria lítica de tradición geométrica, útiles de piedra pulimentada y brazaletes de concha, además se suma la presencia de ídolos-placa tipo Egeo. Estos restos (tumbas e ídolos) son de difícil datación pero podrían ser el nexo de unión que enlazase con el posterior desarrollo calcolítico de la zona.

martes, 27 de octubre de 2015

PATRIMONIO DE ANDALUCÍA BAJO ESPECIAL PROTECCIÓN

PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

     Arte rupestre del arco mediterráneo de la Península Ibérica (compartido con otras CC.AA.)
     Alhambra, Generalife y Albaicín
     Centro histórico de Córdoba
     Catedral, Alcázar y Archivo de Indias en Sevilla
     Conjuntos monumentales renacentistas de Úbeda y Baeza
     Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera

CONJUNTOS CULTURALES

     Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera
     Conjunto Arqueológico Madinat al-Zahra
     Conjunto Arqueológico de Baelo-Claudia
     Conjunto Arqueológico de Carmona
     Conjunto Arqueológico de Cástulo
     Conjunto Arqueológico de Itálica
     Conjunto Monumental Alcazaba de Almería
     Conjunto Monumental de la Alhambra y Generalife


ENCLAVES CULTURALES

     Enclave Arqueológico Puerta de Almería
     Enclave Arqueológico de Acinipo
     Enclave Arqueológico de Ategua
     Enclave Arqueológico de Carteia
     Enclave Arqueológico de Castellón Alto y Necrópolis Ibérica de Tútugi
     Enclave Arqueológico de Cercadilla
     Enclave Arqueológico de Gades: Columbarios
     Enclave Arqueológico de Gades: Factoría de Salazones
     Enclave Arqueológico de Gades: Teatro Romano
     Enclave Arqueológico de Los Millares
     Enclave Arqueológico de Munigua
     Enclave Arqueológico de Peñas de Cabrera
     Enclave Arqueológico de Turóbriga
     Enclave Arqueológico de Villaricos
     Enclave Arqueológico de los Baños Árabes de Ronda
     Enclave Arqueológico del Castillo de Doña Blanca
     Enclave Arqueológico del Dolmen de Soto
     Enclave Arqueológico del Teatro Romano de Málaga
     Enclave Monumental de San Isidoro del Campo
     Enclave Monumental de la Sinagoga de Córdoba
     Enclave Monumental de los Baños Árabes de Baza
     Enclave Monumental del Castillo de Vélez Blanco
     Museo y Dólmenes de Valencina. Enclave Arqueológico de los Dolmenes de la Pastora y Matarrubilla


BIENES DE INTERÉS CULTURAL (según la base de datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte)

     BIENES INMUEBLES 2.973 

     (por provincias)
          Almería    299
          Cádiz       409
          Córdoba  331
          Granada   546
          Huelva     206
          Jaén         491
          Málaga    324
          Sevilla      365


     BIENES MUEBLES 1.668

BIEN DE INTERÉS CULTURAL Y SUS TIPOS

La mayor parte de bienes objeto de protección debido a su carácter patrimonial, reciben el calificativo de Bien de Interés Cultural (BIC) se trata de una figura jurídica mediante la cual se declaran por parte de una autoridad competente los bienes materiales muebles o inmuebles que representan la identidad de una población o una comunidad. La idea es utilizar esta figura para establecer inventarios de bienes con valor excepcional, creando leyes y organismos que promuevan la conservación de los mismos.

Se define como patrimonio cultural los monumentos como obras de arquitectura, esculturas, pinturas monumentales, estructuras arqueológicas, cavernas entre otros elementos con valor universal y excepcional desde el punto de vista de la historia el arte o la ciencia. Adicionalmente se incluye como patrimonio cultural aquellos grupos de construcciones cuya unidad e integración con el paisaje les den un valor excepcional. La Unesco incluye en esta definición los lugares u obras conjuntas del hombre y la naturaleza, así como los lugares arqueológicos, con un valor excepcional desde el punto de vista histórico, estético, etnológico o antropológico.

Dentro de la variedad del patrimonio cultural podemos clasificar a este en varios grupos:

A.-Patrimonio Inmueble
La ley del Patrimonio Histórico Andaluz distingue 6 tipos:
a).-Monumento
Son aquellos bienes inmuebles que constituyen realizaciones arquitectónicas o de ingeniería, u obras de escultura colosal, siempre que tengan interés histórico, artístico, científico o social.
b).-Conjunto histórico
Es la agrupación de inmuebles que forman una unidad de asentamiento, continua o dispersa, condicionada por una estructura física representativa de la evolución de una comunidad humana por ser testimonio de su cultura o constituir un valor de uso y disfrute para la colectividad. Asimismo es Conjunto Histórico cualquier núcleo individualizado de inmuebles comprendidos en una unidad superior de población que reúna esas mismas características y pueda ser claramente delimitado.
c).-Jardín histórico
Es el espacio delimitado, producto de la ordenación por el hombre de elementos naturales, a veces complementado con estructuras de fábrica, y estimado de interés en función de su origen o pasado histórico, o de sus valores estéticos, sensoriales o botánicos.
d).-Sitio histórico
Es el lugar o paraje natural, vinculado a acontecimientos o recuerdos del pasado, a tradiciones populares, creaciones culturales o de la naturaleza, y a obras del hombre, que poseen valor histórico, etnológico, paleontológico o antropológico.
e).-Zona arqueológica
Es el lugar o paraje natural donde existen bienes muebles o inmuebles susceptibles de ser estudiados con metodología arqueológica, hayan sido o no extraídos y tanto si se encuentran en la superficie, en el subsuelo o bajo las aguas españolas.
f).-Lugares de interés etnológico
Son aquellos parajes naturales, construcciones, instalaciones, espacios que alberguen o constituyan exponentes de formas de vida, actividades tradicionales, modos de producción, vivienda, sociabilidad y manifestaciones de la cultura del pueblo, que merezcan ser preservados por su valor etnológico.

B.-Patrimonio Mueble
Dentro de este apartado se incluyen cuadros, esculturas, libros, documentos, objetos de artesanía, aperos de labranza, según la legislación andaluza estos bienes son inseparables del inmueble del que forman parte y por tanto su transmisión o enajenación solo podrá realizarse conjuntamente con el mismo inmueble.

C.-Patrimonio Arqueológico
la protección de espacios de interés arqueológico podrá llevarse a cabo a través de la inscripción específica en el catálogo general del Patrimonio Histórico Andaluz como zona arqueológica o su declaración como zonas de Servidumbre Arqueológica.
La ley protege el Patrimonio Arqueológico haya sido o no extraído de la tierra o si se encuentra sumergido en las aguas territoriales. Todas las prospecciones, y excavaciones arqueológicas deben ser autorizadas por la administración competente, siendo declarados como bienes públicos todos los objetos y restos materiales obtenidos en las mismas. La aparición casual de restos arqueológicos debe ser notificada inmediatamente a la Consejería de Cultura o al Ayuntamiento, el cual dará traslado dicha institución

D.-Patrimonio Etnográfico
Forman parte del Patrimonio etnográfico aquellos bienes muebles e inmuebles así como los conocimientos y actividades que sean o hayan sido expresión relevante de la cultura tradicional y modos de vida del pueblo. Serán especialmente protegidos aquellos conocimientos o actividades que estén en peligro de desaparición, auspiciando su estudio y difusión.

E.-Patrimonio Documental y Bibliográfico
Lo integran los documentos reunidos o no en archivos y bibliotecas, así como estos archivos y bibliotecas. Forman parte del Patrimonio Bibliográfico Andaluz las bibliotecas y colecciones bibliográficas de titularidad pública autonómica o local, y las obras de las que no conste la existencia de al menos tres ejemplares en bibliotecas o servicio público.

CONSECUENCIAS

Un Bien Cultural al ser declarado BIC:
    .-Será de dominio público (distinguiendo "dominio público" de "propiedad privada"; un particular puede ser propietario de un BIC, pero la Administración protegerá el valor artístico, histórico, espiritual del bien)
    .-Necesitará autorizaciones para cualquier obra o modificación (tanto en bienes inmuebles como muebles)
    .-Tendrá obligación de facilitar inspección, visita pública e investigación (si el BIC es de propiedad privada, el dueño deberá facilitar su visita determinados días al mes)
    .-Tendrá privilegios fiscales. El dueño de un BIC puede recibir ayudas para su mantenimiento, restauración, etc.
    .-Son inseparables de su entorno e inexportables. Ello incluye los bienes muebles (pinturas, joyas), que es ilegal sacarlos del país.
    .-Desde la incoación del expediente se pueden parar las licencias de obras.
    .-En el caso de los inmuebles, será obligatorio redactar un plan especial o protegerlos con cualquier otra figura del planeamiento.


Con independencia de la declaración individual de un bien, existe en España declaraciones genéricas, como las que afecta al conjunto de los castillos de España (que se extiende a todos los elementos de carácter defensivo), así como a los escudos, emblemas, piedras heráldicas, rollos de justicia, cruces de término y piezas similares de interés histórico-artístico de más de 100 años. Declaraciones recogidas en una serie de decretos, del 22 de abril de 1949 y el 571/1963 respectivamente.  

martes, 13 de octubre de 2015

CONCEPTOS BASE DE LA MATERIA

Tras el estudio del origen del territorio, del nombre y de su configuración administrativa a lo largo de la Historia, toca establecer de forma clara el resto de conceptos a los que hace referencia la materia.

El primero de ellos es el de Patrimonio.

La RAE (Real Academia Española) nos dice:

Del lat. patrimonium.

1.- m. Hacienda que alguien ha heredado de sus ascendientes.
2.- m. Conjunto de los bienes y derechos propios adquiridos por cualquier título.
3.- m. patrimonialidad.
4.- m. Der. Conjunto de bienes pertenecientes a una persona natural o jurídica, o afectos a un fin, susceptibles de estimación económica.

Históricamente, la idea de patrimonio ha estado ligada a la de herencia, como así lo revela la primera acepción del término. Es en este sentido en el que se aplica a la hora del estudio de la materia, como los aspectos culturales y artísticos de los cuales somos herederos, y que han marcado la forma de ser, los gustos, las costumbres, en definitiva la identidad de la sociedad andaluza, y que en el propio devenir histórico.

El siguiente término hace referencia a la Cultura, es un término que tiene muchos significados interrelacionados, proviene del latín cultus que a su vez deriva de la voz colere que significa cuidado del campo o del ganado.

La cultura es un fenómeno distintivo de los seres humanos, que los coloca en una posición diferente a la del resto de animales. La cultura es el conjunto de los conocimientos y saberes acumulados por la humanidad a lo largo de sus milenios de historia (Rosseau). En el siglo XX, la «cultura» surgió como un concepto central de la antropología, abarcando todos los fenómenos humanos que no son el resultado de la genética y la biología.

En el uso cotidiano, la palabra «cultura» se emplea para dos acepciones diferenciadas:

.-Excelencia en el gusto por las bellas artes y las humanidades, también conocida como alta cultura.
.-Los conjuntos de saberes, creencias y pautas de conducta de un grupo social, incluyendo los medios materiales que usan sus miembros para comunicarse entre sí y resolver sus necesidades de todo tipo.

Algo parecido pasa con el siguiente concepto el de arte (del latín ars, artis, y este del griego τέχνη téchnē) es entendido generalmente como cualquier actividad o producto realizado por el ser humano.

El vocablo ‘arte’ también tiene dos grandes acepciones, la primera más amplia que designaría cualquier actividad humana hecha con esmero y dedicación, así como cualquier conjunto de reglas necesarias para desarrollar de forma óptima una actividad, y la segunda con un sentido más restrictivo que englobaría solo aquellas actividades, así como sus productos, con una finalidad estética o comunicativa, mediante la cual se expresan ideas, emociones o, en general, una visión del mundo, a través de diversos recursos, como los plásticos, lingüísticos, sonoros y/o mixtos

El arte debe de enmarcarse como uno de los principales componentes de la cultura, reflejando en su concepción los sustratos económicos y sociales, y la transmisión de ideas y valores, inherentes a cualquier sociedad humana a lo largo del espacio y el tiempo  

lunes, 12 de octubre de 2015

HISTORIA DE LA CONFIGURACIÓN TERRITORIAL DE ANDALUCIA

El territorio que conforma la actual Andalucía ha pasado por una serie de divisiones administrativas a lo largo de la Hisoria. En esta entrada se hablara de las pricipales, así como de la conformación de estados en el territorio de andaluz.

Durante el periodo de dominación romana, la mayor parte del territorio andaluz formó parte de la Hispania Ulterior (Hispania la lejana) 197 a.C- 27 a.C.



 Territorio que va creciendo en extensión conforme avanza la conquista por parte de Roma de la Península Ibérica.




Hasta que tiene lugar la división provincial del año 27 a.C. que nace la provincia de la Bética, al divisidir se la Hispania Ulterior en dos provincias la Lusitania y la Bética. Esta división sufrio un retoque que afecta a algunos territorios que dependian de la Hispania Ulterior pasando a la Hispania Citerior, como es el caso de los territorios de la zona minera de Castulo, la colonia de Acci, etc. esto se produjo entre el año 13-7 a.C.

La provincia de la Baetica (27 a.C. - 409 d.C.) es una de las configuraciones más longevas de la historia andaluza.


A su vez se encontrava subdividida en Cuatro Conventus Iuridici:
Conventus Cordubensis
Conventus Astigitanus
Conventus Gaditanus
Conventus Hispalensis

La caida del Imperio Romano a causa de las invasiones germánicas, tiene como consecuencia un breve periodo de cuasi independenica con el asentamiento de los Vandalos Silingos en regimen de federación en la provincia de la Baetica.
Reino Vandalo (vandalos silingos) 409-429

Tras la expulsión de los Vandalos debido a la presión del pueblo Visigodo se va a producir el mantenimiento de las principales estructuras romanas entre ellas la división administrativa pasando la provincia de la Baetica a ser una división administrativa dentro del Reino Visigodo al ser regida por un Duque podemos hablar del Ducado de la Bética.

Ducado Betica (reino Visigodo) 429-711


Aunque el dominio visigodo no fue continuado, al producirse el dominio de parte del territorio por parte del Imperio Bizantino. Esta presencia se justifica debido a la intervención en una guerra civil por el dominio del reino visigodo, apoyando al rey Atanagildo frente a Agila I. La presencia bizantina se iniciaria con un pacto firmado entorno al año 552 d.C. ,enmarcada dentro de la política expansiva del emperador Justiniano I, y se prolongaría hasta el año 612 d.C. con la caida de Cartagena, último bastión bizantino en la península. Los territorios bajo dominio bizantino conformaron la pronvincia de Spaniae, cuyos límites son confusos para la historiografía. 




Tras la desaparición de la presencia bizantina, el territorio vuelve al dominio visigodo, y pasa a formar parte de sus estructuras administrativas.

El siguiente cambio importante viene dado por la irrupción de los musulmanes en la península ibérica en el año 711 d.C. y la conquista de practicamente la totalidad de la misma.


El nuevo territorio bajo dominio musulman va a recibir el nombre de al-Andalus, y sera regido por un Wali, o gobernador, pasando a ser una de las provincias del Califato Omeya. El conjunto de la península bajo dominio musulman  se independizara formando el emirato Omeya en el año 756 d.C.





El territorio se conformara en unidades administrativas menores denominadas Koras, que en el caso de Andalucía serían: Al-Xaraf, Heira, Xeduna, Oxuna, Rayya, Ilbira, Bedjala, Al Buxarrat, Al Belalta, Kambania, Tudmir (esta última domina buena parte de la actual Murcia, pero controla algunos territorios de la actual Andalucia)

Tras la caida del Califato de Córdoba (1031 d.C.) y la consiguiente formación de los primeros Reinos de Taifas, muchos territorios andaluces van a vivir un periodo de independencia, que en muchos casos fue breve.

En el caso de Andalucía podemos destacar la formación de los reinos de: Almeria, Granada, Cordoba, Málaga, Algeciras, Ronda, Morón, Carmona, Arcos, Sevilla, Niebla, y Huelva.



De estos primeros reinos de Taifas tan solo sobreviviran al final del periodo (1085 d.C.) cuatro reinos.




Los reinos taifas de Sevilla (Abadíes), Málaga (Ziríes), Granada (Ziríes) y Almería (Banu Sumadih)

Tras este periodo de independencia  se pasa a estar bajo el dominio de una serie de pueblos norteafricanos, primero bajo dominio Almoravide para pasar despues a estabar bajo el dominio de los Almohades. La derrota de las Navas de Tolosa en 1212 d.C. abre el Valle del Guadalquivir a los cristianos empezando el dominio por parte de la Corona de Castilla y León de buena parte de la región andaluza.

El dominio Cristiano del Valle del Guadalquivir lleva a la conformación de los reinos cristianos, que no dejan de ser divisiones administrativas dentro de la Corona de Castilla y León, formandose los siguientes: Reino de Sevilla, Reino de Córdoba y Reino de Jaén, también se puede mencionar el dominio por parte del Reino de Murcia (también cristiano y sometido a la Corona de Castilla-León) de algunos territorios de la actual provincia de Jaén.

El único reino islámico superviviente sera el Reino de Nazarí de Granada


Esta conformación sera bastante estable, y se extendera durante la baja Edad Media y la Edad Moderana conformando lo que ha venido en conocerse como los cuatro reinos de Andalucía


Ya en la Edad Contemporánea se produciara la División provincial de 1833 con la cual aparecen las ocho provincias que conforman actualmente la Comunidad Autónoma de Andalucía.


y que suponen una modificacion sobre la división anterior. y que practicamente se ha mantenido inalterada hasta la actualidad. Anfalucía pasa a estar formada por las provincias de Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jáen, Málaga y Sevilla.