miércoles, 9 de noviembre de 2016

ESPACIOS NATURALES

TIPOLOGÍA DE LOS ESPACIOS NATURALES EN ANDALUCÍA

Los espacios protegidos son zonas que albergan ecosistemas de interés faunístico, botánico y paisajístico.

En la actualidad existen cuatro tipos de espacios naturales protegidos:

     Parques nacionales
     Parques naturales
     Parajes naturales
     Reservas naturales

.- Los Parques nacionales son los espacios protegidos de máxima categoría, y se encuentran regulados por una legislación estatal. La declaración de un espacio como Parque Nacional se hace mediante una Ley aprobada por las Cortes Generales. En Andalucía podemos encontrar dos:

     El Parque Nacional de Doñana

     El Parque Nacional de Sierra Nevada

La Sierra de las Nieves (propuesto)

.-Los Parques Naturales son áreas naturales, poco transformadas  por la explotación u ocupación humana que, en razón de la belleza de sus paisajes, la representatividad de sus ecosistemas o la singularidad de su flora, de su fauna o de sus formaciones geomorfológicas, poseen unos valores ecológicos, estéticos, educativos y científicos cuya conservación merece una atención preferente.
La declaración de un espacio como Parque Natural se hace por Decreto del Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía. En nuestra Comunidad Autónoma estan declarados Parques Naturales:

     Parque Natural Cabo de Gata-Nijar
     Parque Natural Sierra María-Los Velez
     Parque Natural Bahía de Cádiz
     Parque Natural La Breña y Marias del Barbate
     Parque Natural del Estrecho
     Parque Natural Los Alcornocales
     Parque Natural Sierra de Grazalema
     Parque Natural Sierra de Cardeña y Montoro
     Parque Natural Sierra de Hornachuelos
     Parque Natural Sierras Subbéticas
     Parque Natural Sierra de Baza
     Parque Natural Sierra de Castril
     Parque Natural Sierra de Huétor
     Parque Natural Sierra Nevada
     Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche
     Parque Natural Doñana
     Parque Natural de Despeñaperros
     Parque Natural Sierra de Andújar
     Parque Natural Sierra Mágina
     Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas
     Parque Natural Montes de Málaga
     Parque Natural Sierra de las Nieves
     Parque Natural Sierras de Tejeda, Almijara y  Alhama
     Parque Natural Sierra Norte de Sevilla



miércoles, 20 de enero de 2016

MITOLOGIA ROMANA

Los dioses de Roma eran de origen latino y etrusco, a los cuales se sumaron con el tiempo divinidades griegas, egipcias y frigias, adaptando los nombres y, en algunos casos, también los atributos. Los principales eran Júpiter, Juno y Minerva, que constituían la Tríada Capitolina. Durante la República, Marte fue de los más importantes y adorados. Los cultos consistían en libaciones, sacrificio de animales, plegarias, etc. Cada acto público, el inicio o la terminación de una guerra, el triunfo en una batalla, etc., estaba vinculado a la celebración de una ceremonia religiosa. Los cónsules tenían atribuciones no sólo civiles, sino también religiosas, de modo que la religión pública era una cuestión de Estado, tolerando, por otro lado, todo tipo de cultos privados, siempre y cuando no fueran en contra de los preceptos religiosos estatales. Ante todo, el culto público era un medio de comunión política que no sólo incluía a los ciudadanos romanos, sino que tendía un lazo de unión sobre la totalidad de pueblos que integraban el Imperio.



En cada familia se rendía culto a los numina al igual que a los antepasados: el genio familiar, los lares, protectores de los campos, los manes, protectores de la casa, y los penates, protectores de la despensa y los alimentos. El pater familias oficiaba como sacerdote, especialmente durante la cena, en donde se hacían libaciones, es decir, derramamiento de vino, leche o miel sobre el lararium, o santuario familiar, en el cual ardía siempre una llama, a la que llamaban hogar. Entre los romanos no había culto a los muertos. Los cadáveres eran incinerados, mientras se pronunciaban discursos de alabanzas al fallecido, y las cenizas eran guardadas en urnas funerarias. Había dioses específicos para la vida cotidiana, como Nundia, Educa, Cunina, Bubona, Rucina...



Si bien en Roma existía una religión politeísta originaria y campesina, a partir del siglo V a. C. comenzó la «importación» de las deidades griegas, fundamentalmente a través de los etruscos, y griegos asentados en el sur de Italia (Magna Grecia).



En el siglo III a. C. el poeta Quinto Ennio estableció en sus escritos una equivalencia de doce dioses, seis femeninos y seis masculinos: Júpiter (Zeus); Juno (Hera); Minerva (Atenea); Vesta (Hestia); Ceres (Deméter); Diana (Artemisa); Venus (Afrodita); Marte (Ares); Mercurio (Hermes); Neptuno (Poseidón); Vulcano (Hefesto) y Febo (Apolo).



 Otros incluyen dentro de los dioses Olimpicos a Plutón (Hades); Vejovis (Asclepio); Cupido (Eros); Juventas (Hebe); Hércules (Heracles); Fauno (Pan); Baco (Dionisos); y Proserpina (Perséfone).







 Aunque solo queden fragmentos recopilados de la obra de Ennio,su importancia continúa siendo crucial para los estudiosos de la generación mitológica, debido a la traducción de la obra de Evémero de Mesene. Esta tiene relevancia no solo por el establecimiento de los doce dioses equivalentes, porque permitió una amplia divulgación entre los romanos de una postura teológica diferente, según la cual los dioses no habrían sido ni personajes míticos, ni fuerzas sobrenaturales que influían en la vida de los hombres, sino militares, grandes descubridores y hombres de estado de épocas pasadas a quienes, tras su muerte, se les recordaría de esta manera particular y fuera de lo común.



Esta suerte de «humanización de los dioses» o historicista de la mitología se conoció como «evemerismo». Se sostiene que la versión e intención original de Evémero no es la de una crítica racionalista del mito, sino más bien una crítica motivada políticamente. Su postura fue fuertemente criticada y no llegó a tener gran influencia en Grecia. Sin embargo, con su traducción, Ennio logró una amplia difusión de estas ideas como una nueva posición teológica entre los romanos. Más tarde, la teoría tiene acogida entre los cristianos fundadores de la iglesia, debido a su potencia explicativa de los mitos desde un núcleo racional, mostrándolos como fábulas, alegorías y representaciones que tenían un trasfondo histórico, un asunto relevante para la imposición temprana de las religiones monoteístas.